Durante el motín en el penal de La Toma, en el municipio de Amatlán, murieron seis elementos de la policía, uno de ellos era Francisco Sánchez Medina, quien únicamente tenía el rango de cadete.

De acuerdo con la versión oficial, falleció por “asfixia por confinamiento”, al igual que sus cinco compañeros.

Entre las víctimas también se encuentran un preso que murió por impacto de arma de fuego y otro que perdió la vida el pasado lunes, por un golpe en la cabeza.

El cadete aún no concluía su servicio en la Academia de Policía de El Lencero, en Emiliano Zapata y tampoco sabía que formaría parte del operativo para trasladar a los reos Josele “N”, “El Chichi”; Manuel “N”, “El Cachorro”; José Rolando “N”, “El Viejón” y Ángel “N”, “La Paloma”.

De acuerdo con sus familiares, Francisco estaba de guardia en una caseta y pasaron por él un grupo de elementos para que participara “en un operativo” para el que no estaba capacitado.

Asimismo, consideraron que jóvenes no deben participar en traslados de internos de alta peligrosidad sin tener la preparación adecuada, sobre todo porque Francisco sólo tenía un tolete para cumplir con su trabajo, pues estaba aprendiendo sobre el uso las armas de fuego.

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